Blog de wilsonmolinares

Corazón de madera

En una vieja casa, vivía un anciano muñequero.

En el sótano de aquel lugar tenia un pequeño taller en donde durante largos días realizaba sus muñecos con amor y dedicación.

Una vez, el anciano hizo un hombrecito de caoba. Dibujó así su rostro, sus ojos y su nariz, pero en lugar de su boca solo colocó un pequeño punto que no expresaba ni alegría, ni tristeza alguna.

Agotado ya el anciano por tanto trabajar, subió hasta su cuarto para dormir y así descansar.

Fue entonces, cuando aquella noche, cada uno de los muñecos que el anciano había creado, uno a uno comenzaron a despertar y en el laborioso silencio realizaban la tarea por la cual habían sido creados.

Tomaron así los caballeros sus lanzas, los soldaditos sus rifles, los arlequines sus cascabeles y las doncellas danzaban sin para reír.

Pero aquel joven hombrecito caminaba distraído sin saber que hacer, pues no tenia en su mano ni lanzas, ni rifles, ni cascabeles y en su rostro no existía sonrisa alguna.

Desilusionado entonces aquel joven por la vida que llevaba, le invadió la tristeza y penaba su corazón.

Pero su tristeza quedó ahogada por las palabras que a su espalda sonaron diciendo:

- No entristezcas más joven amigo, pues aún eres muy Joven para entender…

El hombrecito volteó de inmediato su mirada y vio allí un viejo muñeco que en su mano empuñaba un báculo y sin mirarle si quiera señalaba hacia arriba y continuaba diciendo:

Allá arriba en aquel cielo hecho del mismo material que nuestros corazones, mora nuestro creador, y él vendrá nuevamente cuando estés en sueños, mirará en tus ojos y colocará en tu mano la herramienta que sueñas en tu vida tener, luego escuchará con atención tu corazón y pensativo dibujara en tu rostro con su pincel, tristeza o alegría de acuerdo a lo que diga tu corazón. No llores más joven amigo que allá arriba en nuestro cielo de madera vive y mora el fabricante de sonrisas, sueños y tristezas…


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